3/8/11

Al lado del camino



Me gusta estar al lado del camino
fumando el humo mientras todo pasa.
Me gusta abrir los ojos y estar vivo.
Tener que vérmelas con la resaca,
entonces navegar se hace preciso,
en barcos que se estrellen en la nada.
Vivir atormentado de sentido, creo que esta, sí,
esta es la parte más pesada.

En tiempos donde nadie escucha a nadie.
En tiempos donde todos contra todos.
En tiempos egoístas y mezquinos.
En tiempos donde siempre estamos solos.
Habrá que declararse incompetente
en todas las materias del mercado.
Habrá que declararse un inocente
o habrá que ser abyecto y desalmado.

Yo ya no pertenezco a ningún ismo
me considero vivo y enterrado.
Yo puse las canciones en tu walkman
el tiempo a mí me puso en otro lado.
Tendré que hacer lo que es y no debido.
Tendré que hacer el bien y hacer el daño.
No olvides que el perdón es lo divino,
y errar a veces suele ser humano.

No es bueno nunca hacerse de enemigos
que no estén a la altura del conflicto.
Que piensan que hacen una guerra
y se hacen pis en la cama como chicos.
Que rondan por siniestros ministerios
haciendo la parodia del artista.
Que todo lo que brilla en este mundo
tan solo les da caspa y les da envidia.

Yo era un pibe triste y encantado,
de Beatles, caña Legui y maravillas,
los libros, las canciones y los pianos,
el cine, las traiciones, los enigmas,
mi padre, las cervezas, las pastillas,
los misterios, el whisky malo,
los óleos, el amor, los escenarios,
el hambre, el frío, el crimen, el dinero y mis 10 tías
me hicieron este hombre entreverado,
si alguna vez me cruzas por la calle,
regálame tu beso y no te aflijas.

Si ves que estoy pensando en otra cosa
no es nada malo es que pasó una brisa
la brisa de la Muerte enamorada
que ronda como un ángel asesino.
Mas no te asustes siempre se me pasa
es solo la intuición de mi destino.

Me gusta estar al lado del camino
fumando el humo mientras todo pasa.
Me gusta regresarme del olvido
para acordarme en sueños de mi casa.
El chico que jugaba a la pelota
del 49585,
nadie nos prometió un jardín de rosas,
hablamos del peligro de estar vivos.

No vine a divertir a tu familia,
mientras el mundo se cae a pedazos.
Me gusta estar al lado del camino.
Me gusta sentirte a mi lado.
Me gusta estar al lado del camino.
Dormirte cada noche entre mis brazos.
Al lado del camino.
Al lado del camino.
Al lado del camino.
Es más entretenido y más barato.
Al lado del camino.
Al lado del camino.


Canción de Fito Páez.



22/7/11

Los diez deberes del rey

“El odio no cesa con el odio, sino que cesa con el amor, ésta es una verdad eterna”. Buddha.

“La única conquista que trae paz y felicidad es la conquista de sí mismo”. Walpola Rahula.



Naturalmente, el termino rey (raja) de antiguo cuño, debe ser reemplazado en la actualidad por gobierno. De consiguiente los "diez deberes del rey" pueden aplicarse hoy a día a todos los que constituyen un gobierno: el jefe de Estado, los ministros, los dirigentes políticos, los legisladores y los funcionarios administrativos.

El primero de los diez deberes del rey significa, literalmente, practicar la generosidad y la caridad (dana). El gobernante no debe sentir ni avidez ni apego por la riqueza y la propiedad, sino que debe donarlas para el bienestar del pueblo.

Segundo: debe tener un elevado carácter moral (sila). Nunca debe destruir vidas, trampear, robar, explotar a otros, cometer adulterio, decir mentiras. Vale decir, por lo menos debe observar los cinco preceptos del laico.

Tercero: sacrificar todo por el bien del pueblo (pariccaga). Tiene que estar dispuesto a sacrificar toda comodidad personal, así como su nombre y fama, y aun la vida en beneficio del pueblo.

Cuarto: honestidad e integridad (ajjava). En el desempeño de sus funciones, debe estar libre del miedo y de todo favor; debe ser sincero en sus intenciones y no engañar al público.

Quinto: amabilidad y dulzura (maddava). Debe ser afable con todos en su trato.

Sexto: costumbres austeras (tapa). Debe llevar una vida simple, no dejarse sojuzgar por el lujo y practicar el auto-dominio.

Séptimo: ausencia de odio, de mala voluntad y de aversión (akkodha). No debe guardar rencor a nadie.

Octavo: no-violencia (avihimsa); lo cual no solo significa que no debe dañar a nadie, sino también que es su obligación esforzarse en promover la paz pre-cautelando la guerra y todo lo que implique violencia o destrucción de vidas.

Noveno: paciencia, indulgencia, tolerancia y comprensión (khanti). Debe ser capaz de soportar, sin encolerizarse, toda suerte de penurias, dificultades e insultos.

Décimo: no-oposición y no-obstrucción (avirodha). Es decir no debe oponerse a la voluntad del pueblo, ni obstruir ninguna medida tendiente al bienestar del mismo. En otras palabras, debe gobernar en armonía con su pueblo.


Del texto llamado Jataka, enseñanzas del Buddha; “Lo que el Buddha enseñó”, Walpola Rahula.