1/12/09

Las palabras, el lenguaje y los símbolos II


“Y daréis cuenta por cada palabra inútil. Todas la cosas por El (el Verbo, la palabra, el Logos) fueron hechas”. Cristo


Palabras y símbolos:

Son complementarios, el lenguaje es analítico, discursivo como la razón, el simbolismo es sintético, es el punto de apoyo a la intuición, esta por encima de la razón, abre posibilidades ilimitadas. El lenguaje tiene significaciones definidas y fijas, pone límites al entendimiento, los símbolos comunican las verdades más altas, de origen no-humano.

René Guenón.


La transmisión de las enseñanzas:

Hay tres modos de enseñanza en el Tíbet, estos son, por órden de excelencia: 1) la enseñanza comunicada en silencio, en la que el discípulo comprende, por telepatía, lo que el maestro le quiere enseñar. 2) La enseñanza impartida por medio de signos, cuyo significado debe captar el discípulo (muy usada en el budismo zen). 3) Finalmente, en el grado inferior, la enseñanza impartida del modo corriente, por discursos que el discípulo escucha.

Alexandra David-Neel


La Palabra Perdida:

Hubo un tiempo en que el hombre poseía una palabra mágica que, al pronunciarla, adquiría el poder de realizar fenómenos maravillosos, tales como hacerse invisible, obtener una alfombra mágica para transportarse a lugares lejanos, otorgar la salud, multiplicar sus fuerzas, conocer lo oculto y lo manifestado, y obtener todo lo que deseara su corazón. Pero el hombre de hoy olvidó la manera de pronunciar esa palabra, desde el momento en que su codicia le hizo olvidarse del buen uso que tal poder le concedía. Esta palabra se llama hoy La Palabra Perdida. Pero cabe preguntarse ¿Qué hay en el interior del hombre que puede ser despertado por medio de la palabra, y que una vez despertado le comunica un poder ingente del que no dispone en su estado normal?

“La Magia del Verbo”, Dr. Jorge Adoum.


El Árbol de la Vida o Libro de la Vida:

“El Universo es un inmenso libro, los caracteres de este libro son todos escritos, en principio, con la misma tinta, y son transcriptos en la Tabla Eterna por la pluma Divina. Todos son transcriptos simultáneamente e indivisiblemente, por eso es por lo que los fenómenos esenciales divinos, ocultos en el secreto de los secretos, tomaron el nombre de letras trascendentes. Y estas mismas letras trascendentes, es decir, todas las criaturas, después de haber sido condensadas virtualmente en la omnisciencia divina, son descendidas por el soplo divino, a las líneas inferiores, y han compuesto y formado el Universo manifestado”.

Mohyiddin ibn Arabi


Algunas definiciones:

PADRE Y MADRE: Sabiduría e inteligencia, cuarto día del Génesis, el sol y la luna, oro y plata.

EL HIJO DEL HOMBRE: El hijo interior que todo hombre debe parir.

LA PIEDRA ANGULAR: En hebreo “Eben,” viene de Padre: “Ab” y de Hijo: “Ben”.

EL CAMINO DE LUZ: Aceptar no conocer ni comprender nada, no contar con ninguna seguridad, aceptar lo inaceptable.

LAS NUEVE BIENAVENTURANZAS: Inician la predicación de Jesús, responden íntimamente a las  primeras plagas. Jesús enseña el camino hacia la realización, salvación = realización.

AMOR VERDADERO: “Que la energía divina creadora sea”. En la unidad, el Uno, Dios, podemos leer Amor (“AHABAH”, en hebreo), en que el Padre (“Ab”) se manifiesta y se da su creación en sus dos manos: el Hijo y el Espíritu Santo.

LA CIRCUNCISIÓN: Representa cortar las tinieblas que recubren la Luz. El sexo es símbolo de Luz, del Verbo. En una primera etapa, el hombre es pro-creador por el sexo, en la segunda parte de su vida se vuelve creador por el Verbo.

LA TÚNICA DE PIEL: Símbolo de la condición animal, la servidumbre.

EL BAUTISMO: Sumergirse en las energías no realizadas para re-vertirlas con un movimiento justo hacia su fuente divina y convertir las tinieblas que ellas son, en Luz.

LA TIENDA: Símbolo del Santuario interior.

MACHO-HEMBRA: Consciente – inconsciente; realizado – no realizado. El costado (no la costilla) representa la parte hembra, el aspecto no realizado del sí mismo.

EVA: El nombre dado por Adán a su fuente de vida y que le permite cumplir su vocación de maternidad en sí mismo después de atravesar las barreras que lo separaban de ella, de sí mismo.

LAS LETRAS: Son herramientas de Dios, en la tradición hebrea las 22 letras contienen todas las energías creadas, iconos de las energías in-creadas.

HERMES (TOHT): El mensajero de los dioses, preside nuestro destino.

EL SUFRIMIENTO: Consecuencia de la reducción de lo divino a nuestras categorías banales, a menudo en forma in-consciente.

EL NOMBRE SECRETO: El nombre usual designa a la persona social, el nombre secreto representa el núcleo del ser, la simiente. Conquistar el re-nombre en el exterior, en lugar del nombre verdadero, solo contiene la presencia del hijo. Pero estos hijos no están unidos por la conciencia del Padre, la unidad que los recubría, entonces se vuelven extraños unos con otros, se dispersan y comienzan las rivalidades, las relaciones de fuerza y la competencia, la guerra.

El hombre que se vuelve consciente y construye su nombre busca la calidad de Hijo en el núcleo de su ser, a imagen de Dios. Piedra, “EBEN” en hebreo, deriva de “AB”, Padre y de “BEN”, Hijo. El ladrillo, “LABENAH” solo contiene al hijo, “BEN”.

EL CAMELLO: GIMEL en hebreo, es símbolo del movimiento que lleva del 2 al 1. Simboliza al hombre en marcha hacia la Unidad final, es el símbolo de la fecundidad. En cada etapa del camino, el hombre se trae a sí mismo al mundo, a una nueva dimensión de sí mismo, fruto del matrimonio de lo húmedo de sus profundidades (la no-realización, las aguas de abajo), que se convierte en tierra interior (la realización, lo seco, la tierra), y de las aguas de arriba que bendicen. En el 3° día de la Creación: la tierra, lo seco, es el principio de la energía realizada, lo húmedo, el agua, es principio de esa energía aun no-realizada. 

La sed: el agua esta dentro de uno mismo. La experiencia del desierto exige una más alta dimensión de uno mismo. El gimel conduce al que asume la pobreza o el despojamiento, hacia la riqueza; gimel: crecimiento, elevación, salvación. La pobreza y la salvación se reúnen en una palabra en hebreo: GAD, que significa felicidad, invertida significa pez. La felicidad como realización implica un punto de partida en el gérmen, el pez, estado en el cual se vive el despojamiento, la pobreza.

Madurar es dejar los alimentos exteriores y empezar a descubrir los interiores, es la necesidad interior de cambiar de tierra (campo de consciencia), partir es entonces la búsqueda creadora como experiencia de separación.
El fruto último es el niño divino, la unidad conquistada más allá de toda dualidad.


“EL Egipto Interior”, “La Letra, Camino de Vida”, Annick de Souzenelle.


2/11/09

La consciencia de unidad


Nacer y vivir, como partir a un largo viaje, es empezar a olvidar, pero también es el primer paso para comenzar a re-cordar (volver a pasar por el corazón).


Se percibe como algo muy difícil y complicado desarrollar y experimentar una conciencia de unidad en un mundo de aparentes dualidades y de supuesta separación, sin embargo si podemos ver que este sentido de unidad nos da la posibilidad de relacionarnos y comprendernos más y mejor entre nosotros y con Todo lo que hay, si podemos empezar a visualizar que puede hacer que nuestra vida y la de los demás sea más armoniosa y plena, más pacífica y feliz, entonces estaremos dispuestos e inspirados a realizarla.

Desde una perspectiva espiritual, del ser interior, no podemos sino sostener que somos un alma, un espíritu, una conciencia, o como quiera llamársela, que habita en un cuerpo físico y que viene a este mundo de la manifestación a experimentar lo que de otro modo, nunca podría vivenciar.

A partir de este principio, y aunque pueda parecer obvio por lo general núnca lo es, ya podríamos deducir que nuestro ser interior, como tal no tiene ego ni personalidad, no es masculino ni femenino, ni bueno ni malo, no tiene raza ni religión, simplemente es, es una parte del Todo; mientras que el cuerpo físico, nuestra túnica de piel humana, se manifiesta como macho o hembra, con una forma, un carácter, una personalidad, etc.

Así, si podemos comunicarnos y relacionarnos de corazón a corazón, de alma a alma, establecemos un vínculo donde no intervienen la dualidad, las creencias, las opiniones, los deseos, las diferencias, la mente analítica con sus limitaciones, hábitos, esquemas y vicisitudes, es en verdad otro idioma.

Nuestra cultura, a través de eónes, nos enseñó la necesidad y la felicidad de lograr complementarnos externamente, y básicamente, a través de la unión con alguien de otro sexo, mas precisamente del sexo opuesto.

Sexo opuesto o complementario? En verdad los géneros más que opuestos son, o deberían ser, complementarios, sin embargo todavía se mantiene enquistada la visión de las conductas opuestas o contrarias. Y a pesar de algunas proclamas de reconciliación, en la intimidad de la casa en general se sostiene la necesidad y conveniencia social de los opuestos.

Y esto es así porque se ve todo desde la perspectiva del logro exterior y el rol social, no recordamos nuestro ser interior y la consciencia de Unidad. Lo que nos separa de los demás es el hecho de percibir solamente sus uniformes de piel humana, sus egos.

Desde el punto de vista energético, todos recibimos energía yin o femenina de la tierra, la materia prima para la supervivencia, los instintos, etc., y energía yang o masculina desde el cielo, sutil, espiritual, etc., sin estas dos clases de energía no podríamos funcionar físicamente, todo en el mundo de la manifestación que hoy conocemos, funciona así. Quienes desarrollan disciplinas holísticas como la acupuntura, el do-in, el shiatzu, el yoga, la gemoterapia, etc., saben de la importancia de mantener el equilibrio y la armonía energéticos como medio de conservar la salud física, mental y espiritual.

Una energía no es mejor que la otra, las dos son necesarias y en equilibrio, son en verdad complementarias. Seria inútil intentar alcanzar estados superiores o espirituales de conciencia, sin antes haber ordenado los aspectos terrenales, los chacras inferiores. El siguiente paso es equilibrar el aspecto material con el espiritual, “para llegar al cielo, hay que pasar primero por el infierno”.

Las cualidades energéticas no tienen que ver con los géneros, ni con los egos, algo que suele ser difícil de entender porque siempre suponemos que, por ejemplo, toda mujer en tanto que perteneciente al género femenino, debe ser yin, y desde ya lo mismo, al revés, sucede con los hombres que por supuesto deben ser yang.

No hay nadie que sea completamente yin, ni alguien que sea completamente yang, lo más común es que tengamos un predominio de uno de los dos tipos de energías. Así también, en algunos aspectos de nuestra vida podemos asumir conductas más yin, y en otros tener una actitud más yang.

Cuanto más logremos armonizar y equilibrar nuestras energías, por ejemplo a través de ejercicios para los chacras y los meridianos,  más cerca estaremos de salir de la conciencia de polaridad, de separación.

Cada hombre y cada mujer deben primero conquistar y realizar en sí mismos, en su interior, su propio aspecto energético complementario para salir de la conciencia de dualidad, solo así podrán volver a ser Uno en sí mismos para después poder experimentar la unidad con Dios, el Gran Espíritu, con el Todo. Es un trabajo que se debe realizar internamente, en uno mismo, nadie nos puede dar este don.

Solo realizando la unidad en nosotros podemos llegar a ver al otro como un alma, una consciencia trascendente, como una parte del Todo que habita en un cuerpo físico, y no solamente como un cuerpo que tiene un ego, una personalidad y un género. Solo así podremos empezar a relacionarnos de corazón a corazón, en el sentido de lo más esencial, y entonces también llegaremos a sentirnos Uno con nuestra Tierra y con el Universo.